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lunes, 14 de octubre de 2013

" Outsider (o todos mis tutús en vos)", de M.J.Romero, por Ana María Puigpelat.
















 " Outsider (o todos mis tutús en vos)".
MJ Romero.
Colección "Los cuadernos de plata". 
León. 2013.






La poesía tiene que ver con la vida lo mismo que la palabra con la mano que la escribe, es decir, nada, es decir, un movimiento, un baile. Si la palabra no nos corresponde, si no es únicamente nuestra, cómo nos va a pertenecer la mezcla, lo escrito, lo sabido…

Cuenta la poeta MJ que no ha sentido aún esa maternidad de la que hablan otros autores al tener el libro entre las manos. En cambio, debo admitir que yo llevaba mucho tiempo esperando ver plasmados en papel poemas de esta autora porque el público lo necesita, y por supuesto, su calidad lo merece.

Conocemos parte de su obra gracias a sus blogs, y es de uno de ellos del que parten estos poemas en una edición diferente, distinta por olvidar el blanco y su contrario, por añadir paisaje a los versos, por situarnos al abrigo de una luz que acoge, estimula o abandona al poema y al lector, a los ojos atónitos que leen un libro que encierra un paisaje que encierra un latido que encierra una idea que encierra un amor que encierra la luz.

La musicalidad en los juegos de palabras, asociación de fonemas y sentidos, parejas de conceptos cuando el sustantivo se adjetiva o se traviste de onomatopeya, la anáfora como ataque o inicio de la melodía, ritmo, el ritmo interno… MJ Romero demuestra un conocimiento de la técnica a disposición de la palabra que hace de los poemas pequeñas arias de esta su ópera prima (en lo que a edición se refiere, obvio).

No faltan referencias culturales, frases o términos en otros idiomas, la mezcla, la interculturalidad de ser testigo de su tiempo, de este tiempo en que todo es nada y todo está al alcance de la mano aunque nunca nos pertenezca. El sentido del humor, la acidez, la punta de dolor y la ironía hacen de estos poemas sabias criaturas con múltiples capas de lectura.

La vida tiene que ver con la poesía lo mismo que el espejo, la pone del revés y quien lee consigue ver de sí mismo lo que el poeta que abandonó esos versos nunca tuvo. Y que nadie vea paradojas en la realidad porque la paradoja es otra invención de los cobardes.

sólo entonces tus huesos podrán recitar el poema
 en simbiosis de consuelo desconsuelo

Que nadie se pierda este “aria da capo” donde la emoción es una luz que se cuelga sin remedio de nuestro latido como un teléfono que comunica siempre en los demás, con sus tutús de ellos en un baile sin fin.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Cuando la musa de la poesía es la música: "Tabula rasa", de Nuria Ruiz de Viñaspre y Ana Martín Puigpelat




Nuria Ruiz de Viñaspre y Ana Martín Puigpelat
Tabula rasa
La Garúa Libros, 2013


Unir poesía y música: ritmo, armonía, cadencia… términos asociados a ambas disciplinas, tantas coincidencias y sin embargo, ¿cómo ilustrar la música con palabras?

Tábula Rasa se presenta en canon de la mano de Nuria Ruíz de Viñaspre y Ana Martín Puigpelat a las cuales antecede un preludio de prólogos a cargo de Andrés Máspero y María Antonia Ortega. Polifonía de versos a lo largo de la historia de la música, desde el medievo al minimalismo de Arvo Pärt.

“Ut musica poesis” sería el eje central del poemario, reinventando el tema de la estrecha relación entre pintura y poesía (Ut pictura poesis) que los tratados de arte y literatura de los siglos XVI-XVII abordaron. Pero en este caso las autoras no buscarán una superioridad de ninguna de las dos partes (música-poesía) sino que actuarán en una agradable simbiosis donde nadaremos por versos que nos llevarán por alusiones, explícitas o no, a las diferentes obras musicales  y a los sentimientos que las crearon o que crean.

Así vamos escalando de -Do a Do- entre emociones intensas y pasionales; leves y volátiles; y otras más metafísicas… construyendo una melodía atonal que varía el tempo del corazón desde el más Grave al Prestissimo arrebatador tras leer «no es que la música me lleve a ti/ o tú a la música/ es que te has metido dentro de la música».

Pasamos por toda la geografía terrestre sumergiéndonos en el dolor de un Réquiem y la gracilidad de una Romanza. Sonatas y Caprichos que nos hacen escuchar y re-escuchar grandes obras de la música ahora vistas, sentidas y contadas por estas dos autoras que uniendo sus batutas nos obligan a abrir los sentidos  y a dirigir nuestra mirada y nuestro oído a la música clásica.

Este recorrido escoge como puerto de salida “Ah! Mio cor! Schernito sei!”. Empezar con Häendel es humanizar la poesía, analógicamente a la revolución que este compositor ocasionó en su época. Preocuparse por el común de la población, ¿nos suena, no? Ironía maldita hoy día. Aquí, pleno barroco, los vasos sanguíneos pasan a ser cuerdas de violas y violines, tensadas. 

Tras este poemario no se podrá concluir más que con un «Alabemos a la unidad» de estas dos autoras, de la música y de la poesía.


lunes, 29 de abril de 2013

"Lyon, 1943" de Ana Martín Puigpelat





Ana Martín Puigpelat
Lyon, 1943
«Estudio crítico» de Philippe Merlo
El sastre de Apollinaire, 2011


¿Un rehén puede enamorase de su secuestrador?

El 11 de noviembre de 1942, ante la toma del norte de África por los Aliados, las tropas nazis ocupan la mitad sur de Francia controlada por el gobierno colaborar de Vichy. La Gestapo instala su centro de operaciones en un hospital militar de la Avenue Berthelot en la ciudad de Lyon, principal reducto de la resistencia francesa liderada por Jean Moulin. Los alemanes usurpan varios hogares lioneses y el torturador Klaus Barbie emponzoña de terror las profundidades de la prisión de Montluc. Se inicia entonces la ocupación nazi de Lyon, perpetrada hasta la liberación aliada del 3 de septiembre de 1944.  

En este contexto histórico se sitúa el poemario Lyon, 1943 de Ana Martín Puigpelat (Madrid, 1968), también autora de Naranjas robadas (Premio Marina Romero, Madrid, 2004), La deuda (Sigüenza, 2008) y Apuntes para una génesis (Madrid, 2009) entre otros poemarios. Como afirma Philippe Merlo, catedrático en la Universidad Lumière Lyon 2 de literatura española contemporánea, Lyon, 1943 «forma parte del subgénero de la poesía histórica». Puigpelat se cuela por un recoveco de la gran Historia para acceder a una de las casas lionesas ocupadas por los nazis y contarnos una historia mínima: el enamoramiento entre una resistente francesa y un agente de la Gestapo. Para ello, la poeta suministra las dosis de información necesarias para contextualizar la acción poemática y a continuación sobrepasa ese espacio-tiempo determinado para sumergirse en una experiencia íntima y atemporal; un proceso de resistencia e invasión sentimental estructurado en sesenta poemas y tres etapas: «No», «Aún no», y «Como el humo que dejan los fuegos de artificio».

La voz del «yo» lírico corresponde a la mujer francesa, quien se dirige continuamente a un «tú», el soldado alemán que ocupa su casa, de manera semejante a como sucedía en la novela Le silence de la mer de Vercors. Ambos rodeados por un «ellos» referido a los otros militares, la resistente siente hacia el agente de la Gestapo una ambivalencia entre atracción y miedo, fascinación por lo extranjero y terror de lo desconocido, como ocurría entre la Malinche y Hernán Cortés o entre Pocahontas y el capitán Smith: «y no te daré un beso, aún no, sería un riesgo absurdo por mi parte / desnudarme los labios».

El amor aparece en Lyon, 1943 como una lucha entre resistencia y ocupación externa, la invasión psicológica y física, «y tú tomaste como tuya la mitad de mi alcoba». La negación rotunda del «yo» lírico al comienzo del poemario evolucionará progresivamente hacia la recepción, «Mi pensamiento: no no no no no / no alcanzó a derrotarte». La resistente concibe el amor en el primer poema como algo secundado al compromiso ideológico, «en el reino de la manipulación el amor es lo menos transcendente», y acaba en el antepenúltimo poema renunciando a Lyon para huir con el soldado alemán, «Invades el espacio de mi sueño / negarte se acabó / Et je veux t’embrasser». Como una víctima del síndrome de Estocolmo o como Charlotte Rampling en The night porter, la rehén se enamora de su opresor. La resistente ama al nazi que usurpa su hogar, absoluta de deseo por ese soldado extranjero como Concha Piquer en la canción Tatuaje o Edith Piaf en Mon légionnaire, «Tu voz es un aroma tejedor, en un sereno otoño de la infancia, agua templada y limpia y recipiente lleno de silencio».

El amor cohabita en este poemario con la ideología y el compromiso político. La voz lírica enfrenta su conciencia de resistente al amor por el enemigo; además, posee una visión histórica propia, conoce las deportaciones, los sabotajes, las maniobras militares, los campos de concentración, la captura de Jean Moulin por Klaus Barbie, «el carnicero», e incluso, se interroga sobre los motivos de la Segunda Guerra Mundial, «¿Será sólo rencor por la gran guerra o será que la guerra no acabó en el 14?».

En cuanto al tratamiento del espacio-tiempo, como afirma Virginie Chervier, posgrado en Études Hispanophones, en su ensayo «La poésie au coeur des arts» (Universidad Lumière Lyon 2, 2012), «el tiempo y el espacio aparecen íntimamente vinculados hasta crear un cronotopo que producirá un efecto de atemporalidad universal». La acción poemática se desarrolla en dos espacios, uno físico, la ciudad de Lyon y la casa ocupada, y otro psicológico, la mente de la resistente; cuyo pensamiento atraviesa tres tiempos, el pasado, a través de las analepsis a su infancia (el refugio para el pensamiento), el presente, 1943 (el conflicto y el momento de desarrollo de la acción), y el futuro (la incertidumbre ante el fin de la guerra),  «¿Qué harán ahora que ya todo se sabe?».

Ana Martín Puigpelat confecciona en Lyon, 1943 una voz personal, íntima y potente como aquella de Apuntes para una génesis, donde un dios doméstico juega a crear el mundo. Al igual que en el poemario La deuda, en Lyon, 1943 Puigpelat celebra el amor, el único triunfador en un terrible conflicto bélico como fue la Segunda Guerra Mundial, cuyo paso por Lyon ha quedado testimoniado en aquel hospital militar de la Avenue Berthelot utilizado por la Gestapo como sede y convertido, hoy en día, en el Museo de la Resistencia y la Deportación.

¿Qué harán ahora que ya todo se sabe?

Te lo digo, te abrazo, no me entiendes.

Tu victoria se prende de otra guerra, tu derrota no vive entre mi cuerpo.

Te abrazo, te sostengo, te acorralo…

Quiero morir en ti.